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Reglas de oro en redes sociales

Reglas de oro en redes sociales

Las redes sociales, y lo que ahí se publica son una extensión del mundo con un gran impacto en nuestras vidas reales, por ese motivo es necesario tener en cuenta estas cinco reglas de oro en redes sociales. Para movernos en ellas sin problemas.

Puedes escuchar el podcast de la emisión en Onda Cero rioja baja


1. No hagas caso a los trolls

La definición de troll, es una persona que bajo el anonimato de Internet  publica mensajes en foros, chats o en alguna red social. No tienen que guardar relación con el tema que se esté comentando. Su objetivo es provocar, enfadar o irritar a uno o varios usuarios. Para que algún usuario se enfade y responda a los mensajes

Nos enteramos de que un trol nos está atacando en redes sociales ya que nos atacara sin ningún motivo. Cómo hablar a los trolls es muy sencillo ¡No hacerlo! Tan solo ignóralos. Muchas personas muerden el anzuelo y empiezan debates tratando de explicar puntos de vista y malgastando una gran cantidad de tiempo y de esfuerzo en vano.

Tipos de trolls que existen:

- El detallista: Está esperando que cometamos un error para restregarlo; por ejemplo: una falta ortográfica, un concurso incorrecto, una foto borrosa, lo que sea…
- El insultador: Aquel que solo responde con insultos a cualquier publicación
- El incongruente: El que responde con comentarios sin sentido, es decir que escribe por escribir sin aportar nada más que caos.
- El graciosillo: Convierte cualquier publicación en una oportunidad para hacer un chiste.
- El odioso: Sus mensajes tiene un solo propósito: difundir odio
- El hacker: aquel que amenaza constantemente con acciones hackers
- El incansable: aquel que nunca parece cansarse de atacar a una marca o persona.
- El Fanático: son súper fan de una marca o persona y son capaces de defenderla a muerte. (No tiene que ser negativo)

¿Cómo Manejar a un Troll?

Antes de catalogarlo como un troll, tratar de diferenciar si el comentario recibido es de una persona que simplemente está en desacuerdo o si realmente lo está haciendo a maldad. Para hacerlo intentémoslo conocer. Investigamos un poco para saber con quién estamos lidiando. Como este construido su perfil en la red social, nos da bastantes buenas pistas.

De acuerdo o no

Que la persona no siga al 100% todo lo que decimos no quiere decir que esté en contra. Si fue culpa nuestra, los errores se admiten, si es el caso ofrece una disculpa sincera y argumentada. Si realmente se trata de alguien que no soporta vernos, no dejemos que nos sacuda. Mientras menos atención le prestemos, más rápido se aburre y se va.

No tomárselo personal

No todas las interacciones tienen que ver con nosotros directamente. Muchas veces la pantalla y la distancia hacen que tomemos los mensajes en un tono que no tiene nada que ver y por ahí empiezan los malentendidos. No reaccionemos a menos que hayamos entendido por completo las intenciones del usuario. Esto significa que las respuestas a los trolls no han de ser con tono personal ni mucho menos.

Tener mente fría coger aire

Cuando respondamos no hacerlo por impulso. Tornarse un tiempo en analizar el tipo de respuesta (bloquearlo, denunciarlo, etc…) que daremos a un troll. Sobre todo pensemos en las consecuencias que puede generar la respuesta.

Aprender de ello

Si alguien está en desacuerdo con nuestro contenido, úsalo. Aprendamos de los trolls para mejorar. No caigamos en pelear o sentirnos mal al respecto y respondamos con gracia, clase y humildad. Aunque lo más fácil siempre es borrar el mensaje no cometamos el error de hacerlo sin analizar las consecuencias. Podemos sacarle provecho a todo lo que dicen y crear mejores contenidos.

En algunos casos hay que tener cuidado con el troleo excesivo. Ya que puede ser considerado como ciber-acoso. En cuyo casi si alguien ve estos comportamientos lo mejor es denunciarlo a las autoridades o reportemos la situación a los moderadores del foro o la red social en la que se produzcan.

Tenemos que tener claro que en redes sociales, nunca se discute, ya que perjudican y no se consigue nada beneficioso de una discusión en redes sociales. Y esto mismo es lo que busca un trol.

2. No publiquemos nada ilegal

En muchos países pueden multar o incluso te puedes enfrentar a consecuencias más graves por publicar, compartir acciones en las redes sociales. Por ejemplo, en España seria los que publican videos superando límites de velocidad, o los policías que en acto de servicio se grabaron bailando en el coche patrulla.

Así que será mejor no hacer acciones ilegales. No compartirlas en redes sociales. Además de las consecuencias legales. Compartir contenidos de dudoso gusto a la larga perjudicara nuestra imagen online. En general, pensemos en las empresas y en nuestros padres cuando vayamos a subir contenido de este tipo y no únicamente en lo bien que se van a reír nuestros amigos al verlo.

3. No compartir scam

Scam es un término anglosajón para referirse a las estafas por medio de Internet. A menudo nos engañan a las víctimas con historias impactantes sobre bebés que mueren, cachorros que se ahogan o enfermos en apuros. Las publicaciones de scam circulan por las redes sociales disfrazadas de llamadas de ayuda. De hecho, se utilizan para robar dinero, el phishing y para la difusión de malware.

Estos mensajes se comparten muchas veces. Las llamadas de ayuda de verdad suelen estar creadas por entidades reconocibles. Los concursos se organizan desde las páginas oficiales de las compañías y no los organizan extraños.

Por ello es mejor estar alerta y comprobar la publicación antes de hacer clic en Compartir. Es mejor no hacer clic ante mensajes dudosos, para no arriesgarse a ser una víctima de scam.

Un ejemplo muy reciente de scam, es el juego que se propago por Facebook. Con la pregunta ¿A qué famoso te pareces?

Los creadores de este juego, aparentemente inofensivo. Hay una start-up de Corea del Sur que está detrás de estos jueguecitos virales y varios escándalos de privacidad y manejo de información.

Según el fundador de esta empresa, no venden ninguna información que han atesorado de las personas que jugaron. A lo que añadir el dato de un informe publicado el presente año por Amnistía Internacional, en el que revelaba que nuestros datos valían 7 cent. de € por persona. Por lo que imaginemos los millones de datos de usuarios que acumula la empresa a 7 céntimos cada uno…

4. Piensa en la reacción de los demás

Puede que tengamos a compañeros de trabajo, jefes y clientes entre los seguidores de Twitter, Facebook o Instagram. Por ejemplo, cuando solicitamos un nuevo puesto de trabajo, desde recursos humanos es cada vez más normal que comprueben nuestros perfiles en las redes sociales.

Concretamente el 87% de las empresas en España reconoce utilizar las redes sociales para reclutar talento y consultar la actividad de los candidatos antes de contratarles. El 28% de los reclutadores dice haber rechazado a un candidato por su “reputación online” por apología de la violencia o discriminación, publicación de contenido que promueva consumo de drogas o alcohol e imágenes poco apropiadas.

Aunque hay que reconocer que solo el 6% de las empresas tiene una política de obligatoriedad respecto al uso de las redes para atraer talento y de utilización como complemento para ampliar el proceso de selección. (CincoDias)

Por tanto debemos tener pensado, en la medida de lo posible. Qué queremos que vean y, más importante aún, qué no queremos que se vea.

También debemos considerar lo que publicamos en páginas de otras personas y en cuentas oficiales de empresas o universidades. Ya que tenemos que adaptar el lenguaje que usamos al medio por el que lo estamos publicando.

Considerando hacer privados nuestros perfiles o algunos mensajes, para limitar la visibilidad que tiene cada mensaje. Todas las redes sociales tienen sus propias formas de controlar lo público o privado que queremos nuestro perfil de usuario. Por lo que deberemos mirarlo para configurarlo a nuestro gusto.

5. No convertir datos privados en públicos

Muchas redes sociales invitan a los usuarios a añadir la ubicación de una foto o de una publicación, o muestran los lugares que hemos visitado. Si nos interesa un evento, la red social puede notificarlo a los amigos.

Por defecto, cualquiera puede acceder a nuestros datos y los delincuentes tienen mil y un métodos para usar esos datos, desde colarse para robar nuestra identidad digital. Por ello, es mucho mejor que escondamos este tipo de información a extraños con la ayuda de los ajustes de privacidad.

En el caso de Facebook donde añadimos a nuestro amigos. Lo recomendable es que no añadamos a nuestra lista de amigos de forma indiscriminada. Las personas que envían peticiones de amistad para conectar con nosotros pueden no ser las personas que esperamos que sean. Incluso si Facebook informa de que ambos tenéis muchos amigos en común, no aceptemos ninguna petición hasta asegurarse de que se trata realmente de alguien conocido.

Por último los datos Bancarios, deben ser muy privados. Ya que cuando tomas café o damos un paseo con un amigo no le decimos el número de tarjeta de crédito. En redes sociales tampoco lo hagamos. Esto puede parecer obvio. Pero es muy común encontrar a usuarios publicando fotos de sus tarjetas de crédito personalizadas.

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Alberto Sánchez

Experto en redes sociales. Conocedor de la gestión y mantenimiento de la presencia online. Y experiencia en la gestión de contenidos online. Con ánimo de divulgar de las bondades del social media. Si tienes algún comentario del tipo que sea, no dudes en comentarlo.

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